Día del Niño Misionero

Misa por el Día del Niño Misionero, celebrada por el Padre Contreras T., MG

El pasado sábado 4 de mayo la gran familia de Misioneros de Guadalupe celebró el Día del Niño Misionero. Desde las 9 de la mañana los niños y sus familias llegaron a las instalaciones de la Universidad Intercontinental (UIC), lugar en que se desarrolló este evento.

Previamente a la Celebración Eucarística, el Padre José Alberto Contreras Téllez, MG, dio a las familias una calurosa bienvenida. El Padre invitó a los papás a volverse como niños para disfrutar de este día y les recordó que éstos son el rostro de Dios.

Alrededor de las 9:45 h comenzó la Celebración Eucarística, que fue concelebrada por el Padre Contreras y el Padre Alejandro Jaimes Méndez, MG, quienes mostraron su gran experiencia para conducir a los pequeños misioneros por el camino de la fe católica. La ceremonia fue acompañada por el Coro Infantil Maranatha, de Querétaro.

Durante la Ceremonia Eucarística se pidió por los niños de México y el mundo que sufren situación de guerra, por aquellos que no tienen un hogar y por todos los que sufren y han sido abandonados por una sociedad egoísta, individualista y materialista.

En la lectura de la Palabra, los niños y sus familias escucharon textos de la Primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15, 1-8):

Hermanos, les recuerdo el Evangelio que yo les prediqué y que ustedes aceptaron y en el cual están firmes […] les transmití, ante todo, lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las escrituras, que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según estaba escrito.

También escucharon la Buena Nueva de salvación según san Juan (14, 6-14):

Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino es por mí […] Quien me conoce a mí, ve al Padre […] Las palabras que yo les digo no las digo por mi propia cuenta, es el Padre, que permanece en mí, quien hace las obras. Créanme, yo estoy en el Padre y el Padre está en mí, sino me dan fe a mí, créanlo por las obras. Yo le aseguro, el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores…

El Padre Jaimes orientó a nuestros pequeños misioneros en el camino de la fe con las siguientes palabras:

Jesús quiere que creamos en él, quiere que nosotros lo descubramos, quiere que nosotros estemos atentos.

Y juntos, el Padre y los niños, elevaron una oración a Dios:

Señor que yo vea, como niño, en mis papás tu rostro para creer en ti. Señor, que yo vea con mis ojos para poder creer más en ti, en mis papás, en la obediencia y amarlos toda la vida.

Tras la Misa, los niños disfrutaron de la obra de teatro “En busca de Bella” a cargo del Grupo juventud Carlos Ancira, donde algunos personajes de esta obra inspirada en el popular cuento infantil de “La bella y la bestia” les proporcionaron varios momentos de diversión.

La representación escénica abrió con un número de baile a ritmo de rock and roll. Después, los niños tuvieron la oportunidad de interactuar con los entrañables personajes de la conocida animación de Disney basada en el cuento tradicional: Ding-dong, Lumière y Bestia.

Como Bella estaba perdida, los personajes del cuento se dieron a la tarea de buscar a una princesa entre las niñas del público.  Tres de ellas fueron escogidas para subir al escenario y hacer equipo con Ding-dong, Lumière y Bestia.

Después, los tres equipos se enfrentaron en un cómico concurso de talentos en el que bailaron diversos ritmos para mostrar sus habilidades dancísticas, contaron chistes y cantaron.

Cuando Bella al fin dio señales de vida y llamó por teléfono a Bestia para avisarle que había ido a visitar a su papá, quien estaba enfermo, las tres concursantes fueron coronadas como princesas.

Luego de comer un delicioso refrigerio, los pequeños misioneros dieron rienda suelta a su alegría en la feria misionera, donde disfrutaron de juegos mecánicos como la rueda de la fortuna, la canoa, el trenecito, etc. hasta alrededor de las cuatro de la tarde.

Los niños también se entretuvieron en juegos ya tradicionales en este tipo de eventos, como los cayucos, el tiro al blanco con pelotas y dardos, los toques eléctricos, etc.  

Además, los niños disfrutaron de abundante agua de sabor, paletas de hielo y un delicioso pastel. También les fueron regaladas pelotas y se rifaron dos bicicletas. Algunos niños no dudaron en estrenar sus pelotas de inmediato y se pusieron a jugar.

Cabe destacar que, gracias a la generosidad de nuestros Padrinos, Madrinas y benefactores los niños pudieron disfrutar del espectáculo, los entretenimientos y bocadillos de una manera totalmente gratuita. Les agradecemos a todos, en especial a la licenciada Sinthia Campos Hernández.

Los Misioneros de Guadalupe pedimos por el bienestar de todos los niños del mundo: que crezcan en familias con fe y valores, que siempre haya amor en sus hogares, que sus derechos sean respetados y promovidos para que su inocencia y alegría florezcan.

Finalmente, pedimos que todos los adultos tengan en mente las palabras de Nuestro Señor, asentadas en el Evangelio según san Marcos (18, 3-4):

En verdad les digo: si no cambian y no llegan a ser como niños, nunca entrarán en el Reino de los Cielos. El que se haga pequeño como este niño, ése será el más grande en el Reino de los Cielos.

Tomemos como Misión de vida volvernos humildes y puros como niños, para, así, entrar en el Reino de los Cielos. 

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