¡Dòh je hsái!: mensaje del P. Salvador Rojas V., MG, con motivo de su XXV aniversario sacerdotal

El Padre Salvador Rojas procede de una familia de vocaciones religiosas, entre las que se cuenta la de una tía paterna, misionera expulsada de China. A ésta se suman las de dos tías maternas y una prima, quienes son religiosas. El Padre recuerda que su mamá, la señora María del Carmen Vega R., oraba todos los días por las vocaciones en La Barca, Jalisco, su pueblo natal, y piensa que quizá su vocación es una respuesta de Dios a esas oraciones.

La semilla vocacional que Dios plantó en su corazón, sin duda a través de la fe materna, se manifestó desde muy temprana edad, pues cuando tenía cuatro años, el pequeño Salvador decía que de grande se iría al seminario. Pasaron los años y esa semilla germinó en el corazón de un joven que, respondiendo al llamado del Señor, se incorporó al Seminario de Misiones en 1979, con el beneplácito de su mamá y su papá, don Pedro Rojas C.

Como parte de su formación para el sacerdocio, realizó estudios de Filosofía en la Universidad Intercontinental y, en su debido momento, fue enviado a la Misión de Hong Kong, donde concluiría su formación misionera forjándose en el estudio de la Teología en el Holy Spirit Seminary. El 21 de agosto de 1993 dio el sí definitivo al Señor al ordenarse sacerdote Misionero de Guadalupe en la Parroquia de Nuestra Señora del Divino Amor, en Guadalajara, Jal. La imposición de manos la realizó Mons. Felipe Aguirre Franco, quien entonces era Obispo de Tuxtla Gutiérrez, Chis.

Durante nueve años el Padre Salvador trabajó arduamente en la difusión de la Palabra del Señor en Hong Kong y a partir de 2002 ocupó diversos cargos en el Instituto de Misioneros de Guadalupe: asistente y Director Regional en la atención a bienhechores en Guadalajara, Consejero General y Director General de Desarrollo.

Este año, el de su XXV aniversario sacerdotal, fue llamado nuevamente a servir en la Misión de Hong Kong; sin embargo, pudo celebrar su Misa de aniversario en Tlaquepaque, Jalisco, en las instalaciones del Seminario Menor de Misioneros de Guadalupe. La emotiva ceremonia fue concelebrada por el P. Eugenio Z. Romo R., MG, Vicario General del Instituto de Misioneros de Guadalupe, y por el P. Santiago Rodríguez S., MG, Vicerrector del Seminario Menor.

Cuando la Celebración Eucarística finalizó, el Padre dedicó un mensaje especial para nuestros Padrinos y Madrinas:

 

Al cumplir veinticinco años [de vida sacerdotal] lo primero que me viene a la mente es un sentimiento de agradecimiento. Agradecimiento a Dios, por este llamado, y agradecimiento a todos nuestros Padrinos que con sus oraciones, con su apoyo, hacen posible que nuestra labor misionera siga adelante. Y en especial, ahora hablando de mí, durante estos veinticinco años indudablemente que he sentido, he experimentado, ese apoyo, esa fortaleza que nos da la oración de todos nuestros Padrinos.

Ahora que estoy de regreso en la Misión en Hong Kong lo vuelvo a experimentar una vez más, estando allá, en el trabajo con la gente china, con las personas a las que vamos a compartir el Evangelio, se siente el respaldo, se siente la oración profunda, sincera, de todos ustedes, Padrinos y Madrinas.

Por eso, con el motivo de mis veinticinco años, quiero agradecer sus oraciones, el apoyo que me han brindado y […] pedirles que sigan haciendo oraciones por su servidor, para que el Señor me siga concediendo perseverar en su servicio. Muchísimas gracias Padrinos, y como decimos en Hong Kong: ¡dòh je, dòh je hsái!

 

Suscribimos las palabras de agradecimiento del Padre Salvador a nuestros Padrinos y Madrinas, y lo felicitamos calurosamente con el deseo de que Cristo misionero continúe acompañándolo en la tarea de anunciar su divino nombre a nuestros hermanos en Hong Kong.

Pedimos el favor de Nuestra Señora de Guadalupe para que las filas de sus misioneros se fortalezcan con hombres como el Padre Salvador: que vivan la fe para irradiarla en un mundo necesitado de instrucción, fortaleza y cuidado espiritual.

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