Jóvenes en el camino de la fe

El pasado sábado 13 de octubre se celebró una significativa Misa para los alumnos del año formativo 2018-2019 del Seminario Menor de Misioneros de Guadalupe, en la capilla del Divino Redentor del mismo, que se ubica en San Pedro Tlaquepaque, Jalisco. La Celebración Eucarística tuvo lugar por la tarde y fue presidida por el P. Eugenio Z. Romo R., MG, Vicario General del Instituto de Misioneros de Guadalupe, y concelebrada por los Padres Günther A. Weigend, MG, y Santiago Rodríguez S., MG, Rector del Seminario Mexicano de Misiones Extranjeras y Vicerrector del Seminario Menor, respectivamente.

Durante el acto, once jóvenes servidores de Cristo dieron un paso más en su formación sacerdotal misionera al recibir la bendición de sotanas o sus ejemplares de la Biblia. Muchas felicidades a Marco A. Pérez y Alfonso Hernández, alumnos del segundo año de bachillerato que recibieron la bendición de sotanas, y a los alumnos que recibieron su Biblia: Carlos A. Cárdenas, Giovanny R. Madrigal, Carlos E. Ramírez, Emiliano Uriarte y David Díaz, de primer año de bachillerato; y Jesús M. Flores, Cristian R. Pérez, Uriel O. Vega y Jesús E. Aguilar, del Cisemi.

El P. Ezequiel Reyes, MG, asesor del Seminario Menor, y los dos seminaristas que recibieron su sotana dedicaron un mensaje a los Padrinos y Madrinas de Misioneros de Guadalupe, agradeciendo sus sacrificios y oraciones y enfatizando que tenemos una gran deuda con ustedes, quienes, como aseguró el P. Ezequiel, están en nuestras oraciones. El seminarista Marco A. Pérez manifestó estar muy agradecido con los Padrinos, a los que considera parte de la gran familia misionera y toma muy en cuenta en sus oraciones; por su parte, Alfonso Hernández agradeció a nuestros Padrinos por proporcionar a los seminaristas un bello hogar en el que pueden formarse en Cristo como una hermandad, como familia.

Finalmente, tanto el Padre como los seminaristas extendieron una invitación a los jóvenes que quieren conocer la vida desde el punto de vista sacerdotal. Los exhortan a no dudar si tienen la inquietud de unirse al seminario y, como decía el Papa san Juan Pablo II, abrirle las puertas a Cristo. Los jóvenes seminaristas invitan a sus pares a encender esa chispa vocacional que Dios ha puesto en sus corazones, a dar una respuesta de amor, un sí de corazón al Señor para predicar entre quienes no lo conocen.

Los Misioneros de Guadalupe nos sentimos muy orgullosos de nuestros jóvenes seminaristas, quienes están totalmente dedicados al camino de la fe, y rogamos a la Virgen de Guadalupe, Estrella de la evangelización, que acoja sus intenciones espirituales bajo su manto hasta coronarlas con un sí definitivo al Señor.

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