Un escogido por el Señor

El viernes 1 de septiembre, los habitantes de Almoloya del Río, en el Estado de México, estuvieron de manteles largos participando con gozo de la ordenación sacerdotal de uno de sus vecinos: el diácono Daniel Segura Pozas, MG.

Por calles engalanadas con globos y listones de los colores misioneros, a las 9:30 a. m., el diácono Daniel peregrinó desde su casa hasta la Parroquia de San Miguel Arcángel, acompañado de sus papás, familia y amigos, quienes lanzaban vítores al futuro sacerdote.

A las 11:00 a. m. dio inicio la Celebración Eucarística, presidida por Mons. Francisco Javier Chavolla Ramos, Obispo de Toluca, y concelebrada por los Padres MG Raúl Ibarra H., Superior General de nuestro Instituto, y Gunther Alejandro Weigend H., rector del Seminario de Misiones, así como por la comunidad de Misioneros de Guadalupe. Además, en el altar estuvieron brindando su servicio los diáconos mg Francisco Manuel Flores N., Guillermo Emanuel Gómez P. y Rafael Mejía T.; los dos primeros fueron ordenados hace unos días.

Tras la lectura del Evangelio (Lc 10, 1-9), que estuvo a cargo del diácono Rafael, el Padre Gunther inició el rito de ordenación con la presentación del diácono Daniel ante Monseñor Chavolla como un digno elegido del Sacramento del Orden, en grado de presbítero.

A continuación, Monseñor Chavolla dedicó en su homilía algunas amorosas palabras al futuro sacerdote:

Muy querido Daniel, ha llegado el momento que tanto habías anhelado. Durante todos estos años de preparación fuiste acuñando en tu corazón este deseo. Ciertamente, no lo pusiste tú ahí; lo encontraste en tu corazón. Es Dios el que puso ese deseo  llamándote, dándote gracias especiales para que tú con toda tu libertad le dijeras “Sí, Señor, heme aquí”. Hoy es el día tan esperado, donde el Señor consagrará tu ser para que puedas vivir, actuar, servir, como su hijo Jesucristo vivió y sirvió a sus hermanos. Hoy serás llamado a ser otro Cristo.

También le dio algunos consejos:

Recuerda, en primer lugar, que este es un don de Dios, un don de Dios que te da a ti en tu libertad y que tú lo acoges. Nunca olvides esto: de que todo depende de Él. Sé fiel al amor que Él te brinda, al llamado que él te hace, y ese llamado se centra en el amor. No hay otra razón de ser.  […] Lo más importantes es cómo vivas. No va a ser lo que digas, sino cómo vivas. Puedes decir muchas cosas y puedes repetir muchas cosas, pero lo importante es el amor hecho realidad en tu misma vida, por eso cuida ese amor; ¡alimenta ese amor!

Posteriormente, luego de que el diácono Daniel expresara ante Monseñor Chavolla y la comunidad su deseo de ejercer el presbiterado, los feligreses, arrodillados, pidieron la intercesión de los santos para que derramaran su gracia sobre el candidato.

Al terminar la letanía de los santos, Monseñor Chavolla realizó los gestos de los sacramentales principales de la ordenación sacerdotal: la imposición de manos y el pronunciamiento de la Plegaria de ordenación. También la comunidad de Misioneros de Guadalupe impuso las manos al diácono Daniel. A partir de ese momento, Daniel ya era presbítero.

Para concluir el rito de ordenación, el Padre Daniel recibió los signos de su ministerio: la estola y la casulla, la unción de manos, la patena y el cáliz, y el abrazo de paz, signo de unión con el Orden sacerdotal. El Padre Daniel también recibió el abrazo de paz de sus padres, y ante ese emotivo momento, los feligreses llenaron de aplausos la Parroquia de San Miguel Arcángel.

Tras el rito de comunión, el Padre Raúl, a nombre de Misioneros de Guadalupe, expresó su gratitud al Creador por el don del sacerdocio del Padre Daniel y a Monseñor Chavolla por haberlo ordenado, así como a los papás del neosacerdote por haber entregado a su hijo al servicio de Dios y de la Iglesia. También anunció que el Padre Daniel fue nombrado como promotor vocacional en la oficina de México de Misioneros de Guadalupe.

Por su parte, el Padre Daniel dio gracias a todos los presentes por el apoyo que recibió de ellos no sólo durante su ordenación, sino también durante su vocación.

¡Muchas felicidades, Padre Daniel Segura P., MG! Los Misioneros de Guadalupe damos gracias al Señor y a la Madre de Dios por la bendición de su ordenación para nuestro Instituto y la Iglesia. Que cada uno de sus pasos sea guiado por el Omnipotente.

 

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