25 aniversario sacerdotal, P. Antonio Estrada Serrano, MG

El Padre Antonio Estrada Serrano, MG, encontró su vocación cuando se preparaba como ingeniero. Desde entonces siguió el llamado de Dios y este mes se festejan sus 25 años de vida sacerdotal, por lo que compartimos una breve semblanza biográfica de él.

El Padre Antonio Estrada Serrano nació el 13 de junio de 1951 en Tenancingo, Estado de México, su educación básica la cursó en escuelas del mismo estado. Durante sus estudios superiores de Ingeniería en la Universidad Autónoma del Estado de México escuchó el llamado de Cristo e ingresó al Seminario de Misiones en 1979, estudió Filosofía y Teología en la Universidad Intercontinental en la ciudad de México. El 23 de agosto de 1986 Dios le concedió la gracia de ordenarse sacerdote  por imposición de manos de Mons. Alfredo Torres Romero que en ese entonces era Obispo de Toluca.

Su vocación la ha desarrollado en la formación sacerdotal de los jóvenes, ha apoyado en la orientación vocacional en la ciudad de México y en el Seminario Mayor de Misiones, donde por un año colaboró en el Curso de Espiritualidad y Pastoral (Cespa) contribuyendo a consolidar la vocación de los seminaristas como Misioneros de Guadalupe.

África y América han sido los continentes en donde el P. Antonio Estrada ha desarrollado su labor misionera. En 1986 estuvo en Angola por tres años y en 1992 en Brasil. Su colaboración en Mozambique ha destacado ya que en el año 2000 fue enviado junto con los Padres José Antonio García T., MG y José Enrique Hernández T., MG, con quienes integró el grupo de Padres fundadores de esta Misión.

En los comienzos en Mozambique la labor no fu fácil ni cómoda. Resultaba difícil comprender la situación del país y con ello a las comunidades de la Diócesis de Chimoio. Pero al paso del tiempo descubrieron los grandes valores de los mozambiqueños. “Gente pobre, pero con una gran dignidad, que comparte lo poco que tiene con los demás. Aprendí mucho y me dieron muy buenas lecciones de generosidad, amabilidad y respeto” comenta el Padre Antonio.

Su agradecimiento a Dios así lo expresa: “Por haberme llamado a compartir parte de mi vida como Misionero de Guadalupe, por toda la gente que ha puesto en mi camino, de quienes he tratado de aprender sus situaciones de vida y su cultura, disfrutando de su acogida y su alegría natural, a pesar de las dificultades con las que se enfrentan día a día”.

A partir de julio del año pasado el Padre Antonio trabaja en la atención a bienhechores en las oficinas del Instituto en Monterrey, donde continúa apoyando la Misión de la Iglesia, con el deseo de regresar a tierras de Misión.

¡Felicidades Padre Antonio por sus 25 años de sacerdocio misionero!

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Comentarios

  1. Padre Antonio Estrada Tenancingo lo espera con las manos abiertas!!!!
    Bienvenido.!!!!!!!!
    Gracias a dios voy a poder verle primeramente.

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